El árbol de la vida

El camino del alba me lleva
al amanecer solitario.
Soledad esa que no se comparte
ni con uno mismo.

Amantes sin miel ni nido,
baile de ensueño y  respiro.
¿A dónde irá el camino?

Cuando las ardillas corretean en el bosque
buscando frutos y aventuras
melancólica se hace la imagen
al disolverse con tan lejana frescura.

Vuela paloma alto
vuela sin temor ni asalto
eres bella y sabía señora,
y el aire nos lleva a ningún lado.

Da alas, fuerza y alcance,
viajes a cielos perdidos,
lugares remotos y caminos vacíos.

Respira… respira y siente,
siente ese vacío, donde todo se llena
del espacio perdido.

Ama el rocío de la mañana oscura
porque del negro sale el color
y del color la maravilla del amor.

Ama al amor y al rincón,
ese que une las estrellas con el sol.
Y no temas andar, ni al camino,
ni el respirar, ni los cielos,
ni el volar, ni al rocío, ni el frío..

Porque todos ellos hacen el camino
ese camino sin espacio ni tiempo,
esperado, cierto, entretejido,
que nos lleva al amor infinito.

Texto: Maria Rubio Varela. Imagen: Rosario Melean

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